¿Por qué atacó el submarino italiano "Torricelli" el puerto de Barcelona?
Un artículo publicado en Historia y Vida número 120, páginas 119 y 120, titulado "El hundimiento del crucero Miguel de Cervantes"por el historiador José Luis Alcofar Nassaes, revela esta pregunta ofreciendo una extensa información sobre el tema que dice lo siguiente: "Las noticias de que los republicanos estaban recibiendo gran cantidad de material de guerra desde la Unión Soviética, junto con la entrada en fuego de las Brigadas Internacionales, los informes sobre la lentitud de la movilización en la zona nacional y el aparente fracaso de la conquista de Madrid, llevaron al ánimo de Mussolini e Hitler el convencimiento de que debían incrementar su ayuda al alzamiento español, no solamente mediante el envio de más armamento y contingentes humanos, sino procurando interrumpir el tráfico marítimo republicano en el Mediterráneo.
Para coordinar esta intervención naval, tuvieron lugar diferentes reuniones entre altos jefes de las marinas italiana y alemana y, en la celebrada el 17 de noviembre de 1936 en Roma, se llegó a un compromiso sobre como serían empleados los submarinos. Tomaron parte en ella los almirantes italianos Vladimiro Pini y Oscar Giamberardino -el primero de ellos subjefe del Estado Mayor de la Marina Italiana- y los capitanes de fragata alemanes Langey y Haye, estableciéndose un acuerdo cuyo texto se encuentra en el Archivo Nacional de Washington -que ha sido publicado por varios autores- y cuyos puntos principales, en resumen, eran los siguientes:
Un artículo publicado en Historia y Vida número 120, páginas 119 y 120, titulado "El hundimiento del crucero Miguel de Cervantes"por el historiador José Luis Alcofar Nassaes, revela esta pregunta ofreciendo una extensa información sobre el tema que dice lo siguiente: "Las noticias de que los republicanos estaban recibiendo gran cantidad de material de guerra desde la Unión Soviética, junto con la entrada en fuego de las Brigadas Internacionales, los informes sobre la lentitud de la movilización en la zona nacional y el aparente fracaso de la conquista de Madrid, llevaron al ánimo de Mussolini e Hitler el convencimiento de que debían incrementar su ayuda al alzamiento español, no solamente mediante el envio de más armamento y contingentes humanos, sino procurando interrumpir el tráfico marítimo republicano en el Mediterráneo.
Para coordinar esta intervención naval, tuvieron lugar diferentes reuniones entre altos jefes de las marinas italiana y alemana y, en la celebrada el 17 de noviembre de 1936 en Roma, se llegó a un compromiso sobre como serían empleados los submarinos. Tomaron parte en ella los almirantes italianos Vladimiro Pini y Oscar Giamberardino -el primero de ellos subjefe del Estado Mayor de la Marina Italiana- y los capitanes de fragata alemanes Langey y Haye, estableciéndose un acuerdo cuyo texto se encuentra en el Archivo Nacional de Washington -que ha sido publicado por varios autores- y cuyos puntos principales, en resumen, eran los siguientes: